Las cosas claras y el chocolate espeso. O al menos eso es lo que se dice, ¿no? últimamente parece que las cosas claras no sientan bien, pero es que yo ya no estoy para muchos chocolates.

Porque engorda mucho, porque pica los dientes, porque me desvela y porque no me apetece.

Hace ya tiempo que me percaté de que decir lo que pienso es sano y una señal de respeto (mas hacia mi que hacia los demás). Si antes no lo hice, fue por miedo a sus consecuencias, pero a estas alturas ¿que coño importan las consecuencias?… creo que hay mas daños colaterales en el hecho de no decir lo que se piensa que en vomitarlo.

Así sin anestesia, a contrapelo, de un tirón, con dos cojones, si señor. La edad y el refinamiento me han convertido en un cínico muy concreto. No digo nada que no tenga que decir, pero no menos de lo que debo. Si esto sienta mal a alguien, por lo general se acuerda con cariño y ternura de mi madre la cual, no tiene nada que ver en este asunto, salvo por el pequeño detalle de darme la vida e insistir en que la viviese. En estos casos, siempre aconsejo algo muy sencillo, el método espejo. Si te cagas en lo que digo es porque te afecta y si te afecta, chico no es mi problema, si no el tuyo.

Nunca (pocas veces) he insultado, tan solo expongo mi punto de vista. He de reconocer que focalizo mis frustraciones en los distintos giros verbales, que por lo general son en línea recta y todo de frente. Así que si pica, pues a rascar… uno es como es y mi manía es esta.

Lamentandolo mucho, no creo que exista un crítico mas duro sobre mi persona que el tipo que veo cada mañana frente al espejo. Es despiadado, cruel y bastante hijo puta. No creo que me digan nada que no me dijera ese cabronazo antes, así que si no me sorprendo o directamente no me inmuto, no es indiferencia, es falta de sorpresa.

No se que coño pasa que me da la sensación de vivir en un mundo donde los conocidos se hacen llamar amigos, los amigos escasean y el resto “te conoce de toda la vida” cuando en realidad lo que hay es un gran interés por el beneficio propio, unos grandes complejos de inferioridad y demasiada mediocridad emocional. Un amigo es el que da sin esperar recibir, es el que está… sencillamente eso. A un amigo no se le exige, porque no esperas. La amistad es un sentimiento, no una descripción o un conjunto de valores. Me cago en la amistad mal entendida.

Lo único que digo es lo que pienso… a pesar de ello, seguiré apoyando a quien crea que haga algo honesto, a quien tenga una razón pura y a quien sencillamente quiera. El resto se quedan en el camino por construir castillos en el aire de cara a una galería domada (o por domar) … y me temo que pronto se les verá a diario de nuevo por la calle Principe de Vergara.

Mientras… claro y alto ( y comedido): suerte.

…sigo

Escrito por @ciberfefo

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One comment

  1. Se te olvida decir que el chocolate produce un acné maravilloso, a cambio, es afrodisíaco.

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