Hay días malos y otros peores. Unos que estás entre las montañas y los rusos. Entre subidas y bajadas. Hay días que no puedes mas que dejarlos pasar sin pasar de dejarlos.

Sos esos días en los que supuestamente se aprende e idealmente se asumen. La verdad no creo que aprenda nada y lejos estoy de asumir ciertas cosas. Lo que si es verdad, es que la forma de asumir ciertas circunstancias cambian en la medida en la que uno se conoce. No me refiero a “la forma de ser”… si no algunas reacciones. Esas señales que te indican que algo está a punto de suceder.

Un ataque de ira, de ansiedad, una tristeza enorme, un brote de optimismo, un momento de hiperactividad… todo tiene su proceso. Si aprendemos a escucharnos, a identificar esas señales, no conseguiremos evitar la reacción, pero si dominarla antes de que ella te domine a ti.

la mano, es el reflejo del alma
la mano, es el reflejo del alma

No tengo un control de mi cabeza lo suficientemente maduro, y estoy lejos de gestionar según que algunos sentimientos, pero de lo que si me siento seguro es de poder detectar ciertas circunstancias, que de no ser gestionadas previamente, la experiencia me dice que me llevarán a reaccionar de algún modo que lamentaré.

Llevo unos días muy “duales”…una gran noticia, acompañada de un disgusto. Un gran momento de uno malo. No es algo que yo pueda cambiar. Es parte del entorno. Lo que si puedo es aprender de lo que ya se de mi para que el problema no se impregne de manera mayor en mi cabeza.

Una de las cosas que he vuelto a hacer es escribir a mano cada día. No es un diario y lejos está de pretender ser un texto literario. Es tan solo un receptor de sensaciones, de sentimientos, un vomitadero recurrente. Es una costumbre que adquirí en uno de los peores momentos de mi vida.. y que he vuelto a retomar hace un tiempo, porque reconozco que me cuesta gestionar tanto lo bueno como lo malo.

En estos días es muy útil. No por terapéutico, si no por ser algo personal. Recientemente leí un estudio muy bueno sobre el tema: el laboratorio de UCLA que dirige el Dr.Matthew Lieberman, defiende que existe una sencilla técnica de autorregulación, llamada “etiquetado emocional” que no es mas que identificar emociones con palabras. Su estudio defiende que al etiquetar verbalmente un sentimiento con la palabra, nos es mas sencillo controlarlo. Su evidencias sugieren que el etiquetado aumenta la actividad en la corteza ventrolateral derecha,considerada el “pedal de freno” del cerebro.

Una vez mas me resulta curioso como la intuición mas profunda es capaz de revelarte la verdad mas oscura, así como de indicarte el camino a seguir.

La intuición que tanto callé, hoy es la única manera que tengo de escuchar.

…sigo

Escrito por @ciberfefo

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