Estos días de Semana Santa, son tan absurdos como frustrantes.
Mientras el país entero se paraliza, el continente en pleno se hunde… Pero claro esta que necesitamos unas vacaciones bien merecidas.

Merecemos más de lo que ganamos y eso es lo que nos ha traído hasta aquí.
Es evidente mi cabreo con la situación. Soy “empresario” algunos le dicen “emprendedor”, los más repelentes “aventurero”, pero eso son tan sólo formas de evitar decir la cruda realidad: trato de estabilizar un negocio propio. Al decir propio, no lo hago con gusto ni orgullo, si no con las ausencias financieras que el hecho conlleva.

Estos días literalmente, mis clientes desaparecen. Es obvio que antes de perder el tiempo y cumplir con la “papeleta”, nos vamos todos a casa, que se esta mejor.
Por mi parte he disfrutado mucho y muy bien el tiempo. La falta de horario, hace que aproveche más el tiempo, regresando por unos días a aquellos momentos de parálisis física e hiperactividad mental que me han traído hasta aquí.

Sin embargo, me desespera el hecho de no poder avanzar con ciertos asuntos, con proyectos, con trabajos, justo en uno de los momentos del año más complicados económicamente hablando.
Si se trabaja mucho, duro, bien y todos los días, al final se pagan bien las facturas. El hecho de no poder hacerlo, sencillamente anuncia momentos (si cabe) más complejos.

No soy muy fan de las vacaciones. Puede ser que disfrute de lo que hago, o que el exceso de movimiento me de más energía. Puede ser que me tome muy en serio lo que hago… O pue que sea un extremista. Me quedo con un poco de todo.
Estos días se me hacen largos no por el descanso, si no por la acumulación de problemas exponenciales.

A nuestro regreso, la gente se junta para contarse las experiencias, luego se reúnen para ver como sacan adelante lo que queda de año, luego llaman a quien necesiten… Y después se ponente a la faena. Esto, traducido en tiempo es una semana más sin saber directamente de mis clientes, y por lo tanto otro retraso. Retraso, es igual a cierre tardío nadie un proyecto y esto a su vez, facturación fuera de límites y previsiones. A final el trabajo expuesto para ser cobrado a 90 son 200 días hábiles. Yo no me puedo quejar, pero en muchos casos esto es un cierre inminente para muchas empresas.

Tengo una amiga viviendo en Alemania, sencillamente no concibe el hecho de vacaciones cuando no se tienen beneficios. No se sí esto es bueno o malo, pero me hace pensar.

Mientras, trato de cerrar mis vacaciones entre café y café, libro y libro… Y por que no, algún post. El lunes habrá que empezar mucho y muy fuerte… Tan sólo nos quedan 4 meses antes de las vacaciones de verano y es un tiempo muy justo para facturar lo necesario como para no hacer recortes. Nada que (lamentablemente) no este ya acostumbrado.

…sigo

Escrito por @ciberfefo

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