Hace años estudiaba un master muy caro en una escuela muy prestigiosa. Nunca me sentí cómodo en esos ambientes. No se si porque empecé a trabajar muy joven (y la realidad siempre supera a la ficción de las aulas) o sencillamente porque todo aquel ecosistema daba sentido a una particular “hoguera de las vanidades”.

Un día nos encargaron realizar un plan de negocio sobre una supuesta empresa propia (hoy se dice Start up, ¡oiga!). Yo no sabía como hacer ese tipo de elucubraciones y pregunté a un compañero. Uno de esas personas que hoy en día son grandes directivos de grandes multinacionales fuertemente financiadas por el gobierno.

Su respuesta fue demoledora: En su particular business plan,todo comenzaba pidiendo dinero a un banco. Nada de su bolsillo. Después preparar una partida para su abultado sueldo, el cual defendía como la base del negocio, la razón y el valor de la empresa. Lo siguiente era justificar los gastos en equipamiento: equipo informático de última generación, móviles a la par, coche de empresa, seguro médico y una flexible tarjeta oro con crédito para gastos de representación “varios”. Tras este ejercicio de onanismo empresarial, venían los gastos fijos, como una moderna oficina en el centro. Mobiliario de firma, y equipamiento preparado para “salir al mundo en primera línea”. Después, un plan de “impulso de inicio” basado en contratar a una agencia de publicidad para realizar una marca a la altura de las circunstancias, un plan de marketing a la par de los gastos y una labor de relaciones públicas digna de cualquier estrella del rock. Luego venían los gastos fijos heredados de diversosn bufetes de abogados, fiscales, consultoras…Lo último que se planteaba contratar personas: tres a sueldo fijo (los cuales serían despedidos de antemano antes de tres años según plan) y unos 15 “asalariados” por horas y becarios varios. Nunca me habló de cual era el valor diferencial de su exitoso proyecto.

plan de negocio
plan de negocio

Me pareció algo obsceno. Sin embargo este chico hoy es un gran directivo y en su día su escandalosa propuesta ganó un premio a plan de negocio “con ambición”. No me sorprende el premio que sin duda es muy acertado. Me escandaliza una visión empresarial basada en un mi me conmigo, subcontratando todo lo que sea trabajo y denostando a todo lo que aporta valor. Un plan donde se asegura mantener un estilo de vida muy superior a su talento y extraordinariamente por encima del valor que produce. Humo, le llaman algunos. Lo malo de este país es que está muy ahumado. No hablo en general, pero si en particular. Nuestros problemas provienen de unos pocos, no de la mayoría como nos dicen.

Provengo de una familia de trabajadores. No recuerdo tener una relación fluida con mi padre hasta los 19 años cuando empecé a trabajar con el y pasar mas tiempo a su lado, ya que todo su tiempo (menos los fines de semana, fiestas y en verano) lo empleaba en trabajar para dar lo mejor a su familia y lo consiguió con algo que hoy no se habla: esfuerzo. Mi madre siempre ha trabajado: Con empleo propio, emprendió una tienda de ropa, se reconvirtió en fotógrafa.. y mas tarde decidió que los problemas de aprendizaje de su hijo (hoy llamado dislexia) necesitaba una ayuda extra a diario para tratar de seguir a duras penas el sistema escolar.

Con todo esto, lo único que he aprendido es que antes de vender “marcas”, hay que vender productos o servicios de calidad. Estos no “se venden”.. “hay” que venderlos y esto solo se consigue mejorando, invirtiendo, esforzándose y por supuesto perdiendo mucho dinero sin dejar de pagar a quien le has generado un gasto, incluso a costa de no traer dinero a casa. Lo único que te garantizas es NADA.. necesitas mucha suerte, mas talento y un inmenso esfuerzo.

Cuando recuerdo el plan de negocio de mi compañero, tan solo veo la realidad de muchas empresas, sobre todo las públicas. Primero asegurando sueldos, luego lujos asiáticos, mucho bombo y platillo.. y después, eso que es secundario: aportar un valor. Antes de asegurar un confort, un sueldo, un estilo de vida, hay que ganarlo y eso es algo que lejos de hacerse, no se ejerce.

Pero en vez de criticar este tipo de actitudes, tan solo las ensalzamos. No hay mas que ver twitter, leer blogs e incluso ir a un bar… frases hechas sobre el éxito, las fórmulas magistrales sobre marcas personales y como conseguir mucho en poco tiempo. Me apestan. Demagogia señora, esto se llama demagogia.

Estoy en casa viendo los diferentes programas de Tv centrados en la crisis… en los desastres. Son muy reales. Buscamos culpables. Queremos cabezas de turco. Defendemos políticas erróneas no por convicción si no por lealtad política remunerada. Seguimos alimentando el ruido en vez de la solución. Seguimos asegurando puestos, sueldos, infraestructuras exuberantes y dejamos de lado a los que hacen posible todo esto: las personas.

En el ambito privado las grandes empresas son otro reflejo de esta patética realidad, mientras se despide a millones de personas, sus directivos se embolsan sueldos que amortiguan con creces sus descuadres económicos. Y es que siempre fue premiado el ambicioso, no el que generaba valor. Siempre se ensalzó al que hacía dinero, mucho y rápido, sin cuestionar de donde lo sacaba. Siempre se admiró al banquero que especuló con nuestro dinero en vez de al panadero que lleva toda la vida. Así somos.

Muchos de nuestros problemas vienen de donde vienen: de los sinvergüenzas. de las malas gestiones y de los despilfarros.. si, pero amigos, nunca nos hemos planteado ver el problema en casa. Esto lo digo porque veo el mismo germen cada día. Ya no solo en este escaparate llamado redes sociales, lo veo en la televisión, en la calle, en los pasillos. Son muy pocos los que se siguen planteando que un trabajo bien hecho está bien pagado. Son menos los que cuestionan que si aportas un valor para alguien, sencillamente se reclama. Son muy pocos los que deciden aportar antes de recibir. Y esto señores, es lo que nos hace estar mas tiempo en donde estamos… no volver a la casilla de salida. Es cierto que los gobiernos son un desastre. Es cierto que los bancos y grandes empresas han abusado.. pero es que mientras les hemos dejado, con la esperanza de que algún día el pastel caiga en casa. Siempre he pensado que cuando dos personas discuten, hay que mirar cual es tu parte. Ya sabemos cual es la del contrario, queda claro a diario. ¿cual es la nuestra?

Hay días que no se como ni por qué.. pero sigo

Escrito por @ciberfefo

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One comment

  1. Me ha encantado tu artículo, aunque nos haga ver, una vez más, la realidad del mundo empresarial. Para mí un plan de negocio no es eso que hizo tu compañero, hoy gran directivo de una multinacional. Triste pero real.

    Marcos

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