No soy un tipo original. Estoy lejos de ser lo que algunos llaman “innovador”. Estoy hecho de obsesiones, dudas y muy pocas certezas, mientras paradójicamente vivimos en una época efímera, certera y poco cuestionada.

No, no me estoy diferenciando, estoy poniendo de manifiesto mi desorientación general.

Cuando lo que es sólido se desintegra. Cuando las verdades lo son a medias y cuando la línea de la gráfica se diluye, ¿que nos queda?

Vivimos en un eterno desencuentro con la certeza. (Ahora si) digo “vivimos” con la absurda vergüenza de hablar en singular. Torpeza que tan solo nos (me) empuja a admitir evidencias, inclina nuestro discurso hacia lo obvio, hacia lo general, hacia lugares comunes. Las bases.

Cansado de escuchar siempre lo mismo en sus diferentes e incombustibles fórmulas, me queda lo mas duro: la praxis. Enfrentarse a la realidad es, con mucha distancia lo mas lejano a lo obvio. Me parece muy curioso el efecto anestésico que tiene sobre el cerebro la certeza. Nos evade, nos relaja.  Sencillamente nos evoca a lugares idílicos, nos empuja a debatir a inventar sobre una invención, a formar castillos en el aire.

imagen de Instagram: @ciberfefo
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Sufrimos la tiranía de lo absoluto y vivimos en la sociedad de lo relativo. Otra contradicción mas que hay que seguir al pié de la letra, si no quieres ser tachado de aguafiestas.

Una de mis obsesiones, siempre ha sido la base, el “por qué”. La inercia es un nuevo modelo de poder. No es que quiera promover ningún tipo de revolución, tan solo necesito la sensación (ojito a la palabra) de tener la decisión sobre mis actos. Quiero ser víctima de mis decisiones. Sin embargo tan solo veo justificaciones, razones, esquemas y planteamientos que nos dejan fuera de toda responsabilidad.

Mis “por qué” son míos y en la mayoría de los casos se trasforman en “¿por qué no?”. Mis decisiones son firmes, mis ejecuciones flexibles y los resultados cuestionables. Pero reconozco que tengo grandes momentos de plenitud, de felicidad. Sin embargo toda moneda muestra su cruz, viendo cada día tambalearse el edificio.

Vivir al día es la norma. Pero ¿en algún momento dejó de serlo?. También he sido víctima de las certezas. Si echo la vista atrás (no muy atrás) mi vida era “hoy, aquí y ahora” alegrándome a cada segundo de estar. Sencillamente.

Cuando uno se despoja de todo elemento ornamental, se enfrenta al juicio en el espejo y llegados a ese punto, todo es relativo.

La economía, la tecnología, la política, la religión el arte, la propia sociedad en bloque no es capaz de predecir ni un minuto de su futuro inmediato. La única verdad es que hemos vivido en la mentira de la certeza alimentada por esperanzas en paraísos, ansiedad por la novedad, codicia en lo económico y un irrelevante impulso por expresar lo que no expresa. Es entonces cuando abres los ojos frente a los “expertos” esos nuevos druidas que nos venden la “verdad” frente a la incertidumbre.

Me sorprende que frente a lo que no sabemos, nos atraiga la certeza versus a algo tan humano como es la pregunta. Siempre he preferido una sencilla pregunta a una gran respuesta. No solo es mas interesante, es que creo que llega mas lejos. Incluso en negocios como la publicidad que tratan de general impulsos (verdades), la ignorancia es lo que impera. En palabras (no exactas y pido disculpas) de Toni Segarra: ” a los publicitarios, contrariamente de lo que muchos piensan, nos contratan por lo que desconocemos. Contratan nuestra ignorancia frente a un problema con la esperanza que una mente no contaminada por el problema pueda resolverlo de manera diferente”

Nunca me he fiado de la gente que “sabe”. Por lo general no es mas que un buen plan de marketing. El que “conoce” tiene la certeza de que sus dudas son la única base frente a la incertidumbre.

A veces me resulta muy difícil enfrentarme a mi realidad. No tanto por resolverla, si no mas bien por “cual” resolver: la inmediata, la de las verdades absolutas o la de lo relativo, pero , ¿cual es la real? . Una vez mas la vergüenza me impide expresarme con plenitud: no tengo ni idea de lo que va a pasar en mi vida.

Llegados a este punto, si hacemos recopilación, me encuentro en un mundo donde vivo día a día (y lo agradezco) sin mas pretensión que la plenitud, sin mas certezas que mis preguntas y sin mas realidades que mi pretensión. Un eterno bucle que tengo que romper antes de que mis delirios empeoren.

Por eso, prefiero dejar la cosa en movimiento, abierta a la imaginación… sin un título que le de nombre, sin una etiqueta que le dote de realidad. “sin título”…

…Sigo

Escrito por @ciberfefo

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