Todos nacemos con un grado de libertad. Es nuestro derecho y también nuestra obligación mantenerlo.
Sin embargo desde que venimos al mundo no hacemos más que consumir nuestra libertad. La gastamos en compromisos, obligaciones, poses. La usamos como si no hubiese un mañana… Hasta qué un día, llega el mañana y nosotros somos el protagonista de esta película que tanto miedo nos daba: “sin libertad”
Vivimos en un mundo libre, dicen, por eso no valoramos su esencia. Hoy la libertad es como el agua del grifo, la recogida de basura, la luz de la bombilla. Cosas que diariamente despreciamos pero si llega el día en el que faltasen, el mundo entraría en colapso.
Libertad de elección, de juicio, de religión, de patria … En definitiva de pensamiento. No nos engañemos, los únicos que podemos custodiar nuestra libertad, somos nosotros mismos así que no eches balones fuera.
Todo empieza por no levar la contraria, se agudiza con el que dirán, su fase critica es justo cuando te ves presionado por el grupo y llega el día en el que ya no diriges tu vida, tu familia, tu trabajo y lo peor: tus sueños.
Libertad no es algo que practiquen los países libres (¿existen países libres?). Libertad nada tiene que ver con la política. Libertad no es más que ser coherente con lo que uno piensa y siente.
Gastamos nuestra libertad en compromisos, estupideces sin saber que un día la necesitaremos. Hipotecamos nuestras reservas de libertad esperando que el dinero nos las devuelva, pero esto sólo pasa en las películas.
Todo empieza con un “vale” y 30 años más tarde, tienes una casa que no puedes pagar, una mujer que no aguantas, unos hijos más caros que la propia casa y un trabajo que apenas cubre los gastos. Unos amigos de cerveza, una amante de business plan, un buen coche de empresa y eso es todo.
No pretendo ser moralista, tampoco agorero, tan sólo el reflejo de una percepción tan dura como real.
No pretendo aguante la fiesta, pero es que hoy quise responder a tu pregunta “¿tu qué pretendes fefo?” A la que sin duda te quiero responder: no pretendo ser libre, porque la libertad es una quimera. Tan sólo aspiro a elegir mi grado justo de compromiso, para poder disfruta mi libertad. Lo demás, me parece esclavitud absurda de patio de colegio.
No pretendo que compartas mi opinión, pero desde luego que las sepas. Se que no te gusta, también se que la criticarás. Eres libre de hacerlo, pero yo (a pesar de las consecuencias) libré de pensarlo y escribirlo. Eso, es a lo que me refiero… A dejar las cosas claras y la mente espesa.
…sigo (un poco más libre)

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Escrito por @ciberfefo

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