No son siete como creemos, si no ocho. Es este, el último el mas grave por ser en si mismo un maxmix de sus compadres. Mientras con los primeros coqueteamos tímidamente, con el octavo nos entregamos en toda su plenitud. Hablo de los siete pecados capitales pero me centro en el octavo; el verano, maldito por definición.

Parece que esperamos 12 largos meses de abstención, contención, de vigilia y plenitud para mandarlo todo al carajo “porque si”, porque “hace calor”, porque “yo lo valgo”. En verano, nos hacemos víctimas de nuestros deseos, protagonistas de nuestro complejos y culpables de nuestros esfuerzos.

Lejos de ser un juicio, esto es un hecho, una confirmación. El verano no es una estación, es un estado pecaminoso, personal y lascivo que concentra en sus escasos días la negación todas nuestras promesas. El verano es el pecado capital, aquel al que no podemos resistir y por ese sencillo hecho, nos entregamos a sus placeres sin plantearnos sus consecuencias.

El verano es Pereza: Donde antes hubo actividad, movimiento, ganas, en los meses estivales se transforman en dejadez, horizontalidad, bostezos. Esta norma es, en muchos de los casos, razón de nostalgia en los meses venideros

El verano es Gula: tras meses de dieta, control, danacoles a cascoporro y acompañamientos verdes, el calor hace que las papas bravas, la cervecita, el gin y una comilona diaria, no solo lleven al traste los esfuerzos realizados, es que aumentan la hipoteca haciendo que nuestro crédito alimenticio siempre pierda. Toda una realidad, que lejos de hacernos escarmentar, trataremos de emular en seleccionadas ocasiones durante el resto del año.

El verano es Lujuria: enseñamos nuestro cuerpo, nos exponemos, nos abrimos, nos desprendemos. Es el verano el periodo lujurioso por excelencia donde las más decadentes aventuras serán las protagonistas de nuestras charlas del aperitivo. El que mas folla mas gana; una espeluznante medida que pone en entredicho la palabra del hombre con la realidad humana.

El verano es envidia: lejos de conformarnos con nuestro descanso, nuestra elección, nuestro presupuesto, nuestro destino y nuestra situación, siemrpe habrá alguien en mejores circunstancias. Sea cierta esta afirmación o no, nos esforzaremos por aparentar

Hieronymus Bosch - The Garden of Earthly Delights - Garden of Earthly Delights (Ecclesia's Paradise)
Hieronymus Bosch – The Garden of Earthly Delights – Garden of Earthly Delights (Ecclesia’s Paradise) … o verano puro

ser del segundo grupo. No es tanto cuestión de envidiar, si no del placer de ser envidiado, pese a que la razón de dicho sentimiento sea tan falsa como nuestra sonrisa al gastar en una noche el presupuesto de un mes. Este extraño comportamiento explica otro fundamento de esta absurda teoría: El verano es Soberbia. Es el ego lo que nos lleva a desear ser deseados, a desear ser admirados por encima de ser queridos. El verano es un periodo de egos y ante todo de cábalas sostenidas a base de morenos y sonrisas en las redes sociales, por encima del disfrute personal.

El verano es avaricia: todo lo queremos nada es suficiente. Si viajamos deseamos hacerlo más. Si gastamos, nos quejamos de no tener presupuesto. Si disfrutamos, no tenemos límite. EL verano es un trastorno obsesivo compulsivo que no nos deja ver el final y por lo tanto lejos de ser un periodo reparador, se convierte en una droga que nos autodestruye.

Finalmente el verano se convierte en ira: el regreso, la responsabilidad, lo cotidiano, la rutina pero por encima de todo las consecuencias: demasiado sueño, tres kilos de mas, dos polvos ficticios o mal hechados (en el mejor de los casos), sin presupuesto para tres meses, demasiados detalles en facebook y una mesa llena de papeles preparada el lunes para que te pongas a currar otros 12 meses.

¿Acaso es el verano una inocente estación? el calor es solo la consecuencia de aproximarnos en exceso al infierno de nuestras vanidades, el verano no es más que una confirmación del yo, de mi del conmigo…. El verano es la confirmación de una sociedad enferma de endogamia.

Ahora malditos arded en el infierno helado del invierno, mientras os arrepentís de los pecados cometidos… o preparáis los del año que viene 😉

…de vuelta.. pero sigo

Escrito por @ciberfefo

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