Supongo que al final no somos tan diferentes. De acuerdo en que tus circunstancias son completamente distintas (o quizás no tanto). 

Supongo que a nadie le gustan los estereotipos. Huímos de ellos, nos definen, encorsetan, nos catalogan para almacenarnos junto a otros de nuestra especie. Pero al final, si todos buscamos almas gemelas en la amistad, amor y trabajo, eso quiere decir que el estereotipo existe y que inevitablemente pertenecemos a alguno de ellos, cuando no a varios a la vez.

Supongo que nadie quiere convertirse en eso. De pasar de representar la juventud, la independencia, la tendencia y la experiencia vital, a casarse a vivir en un piso y reservar dos cuartos para los niños, cambiar el coche por un SUV enorme y meter todas las cosas que tenemos cuando salimos un día y en esperar a tener un viaje de negocios, una cita con las amigas o sencillamente un momento de soledad para sentirte feliz. Nadie que conozca lo quiere.

Supongo que al final todos bebemos de las mismas fuentes, por eso buscamos diferenciarnos de forma compulsiva. Si está de moda el rojo, solo lo llevamos al principio, para demostrar que somos líderes que estamos al tanto y somos de los primeros. Es lo que tienen las modas, solo son eso “modas” al principio, pero lejos de lo físico, de lo estético, ¿que representan? representan nuestro terror a parecernos al vecino. Tenemos tanto miedo a lo estipulado que cambiamos hasta olvidarnos de quienes somos con tal de liderar y diferenciar (a veces es lo mismo). La moda en sus sentido más amplio es una contradicción de si misma, porque cuando llega a cristalizarse, a ser una realidad, se ve rechazada por aquellos que la crearon. Las modas están tan pasadas de moda que vuelven a ser moda… no juzgo el hecho. Tan solo me pregunto ¿Por qué?… y a mi cabeza regresa la obsesión por la diferenciación

Elegimos ropa, complementos, mascotas, amigos, parejas y a veces hasta trabajo con el fin de no parecernos al de al lado.

El hermano es un espejo en el que nos da terror observarnos. Odiamos lo que vemos y salimos corriendo para diferenciarnos. La paradoja se da en el hecho de que en la diferenciación masiva, está nuestra igualdad. 

Aveces me da la sensación de que si nuestro comportamiento está tan obsesivamente orientado hacia lo que queremos que los demás perciban de nosotros, es porque hay una negación hacia a nosotros mismos. Negamos nuestras virtudes, porque las equiparamos a las de otros que consideramos mas exitosos. Negamos nuestras palabras porque usamos las de otros. Negamos nuestras opiniones, gustos, miserias… dejamos de mostrar lo que somos para empaquetar una versión diseñada, ensayada, artificial y por lo tanto deshumanizada de nosotros mismos. ¿Por qué?

Cuando una sociedad en bloque se obceca en hacer de si mismo una “marca”, una representación, una imagen, pierde su esencia. La esencia humana es el error, la intuición y gracias a eso existe la evolución. Evolucionamos como personas, como sociedad y como raza. En el momento en el que nos negamos a nosotros mismos, dejamos de hacer lo que nos ha traído hasta aquí.

No permitimos nuestra soledad. Pero, ¿que es la soledad que tan terrible parece?… para mi, no es mas que saber dialogar con uno mismo. A cambio, lo sustituimos por ordenadores, redes, amigos, parejas que a veces no necesitamos porque sencillamente nos da terror que en ese dialogo, nos encontremos con un yo, mas parecido al resto de lo que nos gustaría.

Supongo que esto que digo es muy obvio, también que a los que mas moleste son a los que describo. Supongo que al final todos tenemos un poco de ello y supongo que es un comportamiento generalizado. Esto, amigos… nos hace más iguales de lo que podamos imaginar. Propongo un sencillo ejercicio: observar. Un café, un bar, un restaurante e incluso un cine en soledad, no es mas que observar lo iguales que somos. Es el momento en el que empezamos a juzgar al de enfrente cuando definimos nuestros temores.

¿Que hay de malo en ser igual? supongo que nada. La igualdad nos lleva al anonimato, a pasar inadvertidos a no ser nadie para la sociedad y estar obligados a serlo para los tuyos. Todos queremos ser recordados, generar cambios y ser una referencia, hasta en eso nos parecemos. Creo que ser igual es la mejor forma de aportar, de impulsar y sobre todo de aportar. Eliminar los egos, paradójicamente, es la más bella forma de diferenciar.

…sigo 

 

NOTAS: hay domingos que no me aguanto ni yo. Escrito desde mi cama

Escrito por @ciberfefo

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