No se bien como empezar. En realidad no se si empezar. Llevo cuatro días en la cama y creo que me estoy volviendo loco. Una contractura en la espalda puede recordarte los límites del cuerpo, la libertad de la mente y la inmensidad del corazón.

Han pasado 4 minutos en 16 (por fin) llegará el fisio, que me tiene que encajar lo que yo solito he desencajado. Y es que están siendo unos meses duros, intensos, llenos de decisiones y por consiguiente de compromisos. Días de letras mezclados con números… y es lo que tiene cuando te haces cargo de la vida que has elegido. Es lo que tiene cuando diriges una empresa y te haces cargo de sus ventas, creatividad y desarrollo. Lo reconozco, es lo más divertido del mundo (eso que me llevo).  Pero también tiene sus efectos secundarios que yo compenso con el ejercicio… y claro al final pasa lo que pasa.

Cuatro días en casa te hacen sentirte encerrado, agobiado, enfadado, sucio, lento, limitado. Enganchado a cualquier aparato que te de herramientas para seguir haciendo lo que haces cada día, pero con la sensación de no hacerlo. Eso es lo que me han enseñado cuatro días en la cama; la importancia de “estar”. No solo me refiero a las obligaciones propias… me refiero a cuando alguien “está” a tu lado, todo pasa mejor, más rápido y más bonito. Yo he tenido dos gatas y una preciosa felina a mi lado. de hecho aprovecho estos momentos que estoy solo para poder escribir sin el pudor de mirarla y sonreír con agradecimiento a sus caricias, a sus cuidados y a sus besos (…por no entrar en detalles mundanos como sus comidas)

Quedan 7 minutos y todavía no he llegado ni a la mitad de lo que pretendía escribir. Cuando el cuerpo se limita, la mente se expande. Creo que tiene que ver con el instinto de supervivencia. Leer, escribir, dibujar… todo lo que de sensación de actividad vale. Por un lado espero no volver al sufrimiento de estos días. Un pinzaminento es algo doloroso… pero por otro lado, habría que obligar a toda persona que se gane la vida con su cabeza a estar en casa más de cuatro días. El resultado será prometedor.

Sigo dolorido. El sencillo teclear de las palabras hace que mi espalda se retuerza, pero nada comparado con estos días. La química, y la física del no moverte hacen maravillas. Eso me lo han enseñado mis gatas.

Aquí sigo, esperando al fisio. Quedan 2 minutos y me temo que llegará tarde. Es difícil aparcar en mi zona. Tranquilos, no alargaré este post, tan solo recordar que cuando se miran las cosas desde fuera, por lo general son mejores. Cuando se llega a las personas desde dentro, te hacen feliz y cuando se para el tiempo, este es más largo. Aprovechar estas cosas, por lo general, es siempre un lujo.

…sigo

Escrito por @ciberfefo

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