No me gusta regocijarme en el pasado, quizás por eso no me da por repasar el año cuando termina. Tampoco me gusta enumerar los triunfos y remarcar como he pasado los baches, porque si soy sincero no tengo ni idea de como se hacen estas cosas, tan solo se como se viven. Pero algo me corroe en estos días. Necesito hacer balance, no tanto por evaluar, si no mas bien por darme una bofetada en la cara, a ver si se me acaba la tontería.
2014 lo he vivido de manera muy intensa. Más incluso que los duros años anteriores. Remarcó la palabra “vivido” y es que no he parado. Repaso mis agendas, mis cuadernos (tengo la manía de escribirlo todo, así tengo la obligación de escuchar a todos), mis fotos, dibujos… Este año ha sido intenso. 82.797 km recorridos, meses de tlf, millones de mails e innumerables mensajes… 2014 ha dado para mucho y más.

En sus primeros meses, lo empecé curando las heridas del 2013, que sin duda marcó la diferencia entre la supervivencia de Ilusionlabs o su disolución. Finalmente gracias a un trabajo intenso de un equipo excelente, a más de un malabarismo con los bancos y mucha suerte, cerramos el año un tanto cansados pero con la cartera de clientes suficiente como para empezar el año de un modo exquisito.
Si algo he aprendido en mi vida profesional (ni hablamos de la personal) es a estar preparado para la sorpresa, los imprevistos y lo desconocido. Siempre llegan cuando uno no se lo espera y te quedan tres salidas: parálisis, queja o movimiento. Cuando el sueldo de más de 15 personas depende de tu actitud, creerme, el movimiento no es una decisión, es una falta de opción. El 2015 ha estado repleto de sorpresas, de apuestas, de riesgos casi todos ellos incomprendidos, pero si de algo estoy seguro es de mi intuición para la venta y los negocios. Es algo que me enseño mi padre hace muchos años: “escucha a todo el mundo y haz lo que te de la gana”… dicho y hecho.

Las cosas no nos fueron mal del todo, mientras un cambio radical llegó a mi vida. Estaba a casi 3000km y lo dejó todo para estar junto a mi. Si os digo la verdad, vivir con Iva es lo mejor que me ha ocurrido en mi vida. Si os soy sincero, no me planteé mucho el hecho de vivir con alguien. Después de tantos años, sabes que pueden ocurrir dos cosas, o sale bien o sale mal, lo demás es literatura. Jamás en mi vida he sentido el calor de llegar a casa, que alguien te espere, o que cuando llegue porque tu te has adelantado te sonría y te abrace como el primer día. Si a eso le añades que mis gatas la adoran (son más exigentes que mi madre, cabe decir que también la adora) imaginar el resultado. Estar junto a ella me ha hecho llevar muchos asuntos complicados de otra manera. Me siento arropado, me siento querido. Mucho.

Por otro lado en la oficina, aunque los negocios se nos daban bien, tuvimos que ser testigos de como alguien a quien queremos y admiramos, la vida le daba un vuelco terrible. No imagino el dolor que pudo pasar, pero si os digo que me afectó mucho ver a alguien tan fuerte consumirse día a día. Este tipo de situaciones hacen que te sitúes, no puedes ser un testigo, tiene que implicarte en la medida en la que puedes. Mi medida se llama lealtad, cariño y paciencia. Aunque ha pasado un tiempo, hay heridas que tardan en cicatrizar. Lo se por experiencia, por eso si algo me duele de este año es esa persona y su familia. Yo cumpliré mi parte, se que la otra también.

Entre tanto los meses de primavera fueron terribles. Cancelaciones, retrasos y más de un caradura que pretende explotar a las pequeñas agencias. Las cosas no nos fueron muy bien, aunque los ingresos eran constantes, los gastos aumentaban y no llegaban nuevos clientes. Tengo la filosofía de invertir todo lo ganado en la propia empresa, esto significa mejorar servicios, recursos pero también aumentar costes. Este no es un acto de romanticismo empresarial, es una estrategia a largo plazo, mis planes son a 10 años, pero mi realidad es aquí y ahora. En junio la situación era critica, la realidad es que cuanto más facturas, mas gastas y si eres un proveedor de servicios eso significa adelanto de pagos. Una vez más los bancos nos limitaban nuestro crecimiento, pero una vez más, se encontraban soluciones. Este año he pasado más estrés que en toda mi vida, se nota por mi pelo, cada vez mas blanco. Si de algo estoy orgulloso es de haber sabido manejar cada situación con calma.
Nuevas incorporaciones, nuevos proyectos… Pero sin la inestimable ayuda de esta persona que tan mal lo esta pasando. Tuve que pormenorizar. O seguía caso por caso, lo cual significaba retrasar proyectos y desgastar mi ya desgastada energía, o empezaba a delegar en mis compañeros. Considero a todos y cada uno de las personas con las que trabajo, grandes profesionales (de hecho son los mejores), y así lo han demostrado. Con alguna que otra dificultad, fuimos sacando pecho…

El verano fue un punto de inflexión. Literalmente desconecté. Viajé con Iva, leí todo lo que pude y engorde 9 kilos. Os juro que lo necesitaba. A mi regreso a Madrid, los retos eran muchos. Teníamos que alcanzar una cifra de ventas imposible, presentar un numero excesivo de proyectos y manejar con cariño a los clientes actuales.

Todo el trabajo del año se reflejó en septiembre. Clientes que nos llamaban, proyectos congelados que se metían en microondas… Y lo mejor de todo, nuevas campañas compitiendo con las mejores agencias. La verdad es que nuestra agencia hace mucho ruido, pero haber ganado unos cuantos premios y ser la cuarta agencia del país, siendo un proyecto independiente (ni multinacionales, ni inversión ni asociaciones) de apenas cuatro años… Le gusta mucho a la agente.

No se como lo hicimos. Creo que el equipo de Ilusionlabs es impecable en el día a día, pero cuando hay presión es la hostia. Ganamos todo. Alguna cosa se nos quedó por el camino, pero ya sabéis como es la publicidad, cuando no hay algún interés, hay algún miedo… Pero en lo que se dice concurso… Lo ganamos todo.

Una vez mas; nuevos compañeros, nuevas inversiones, nuevos problemas financieros… Tanto es así que os juro que le empiezo a coger gusto. Os lo digo enserio, si no me divierto atajando, sencillamente lo hago mal.

Yo por mi parte decidí dejar colgado a mi psiquiatra y darlo todo en el gimnasio. No es un asunto estético, es que una vez más me deje llevar por mis instintos, que me decían que hablo demasiado y suelto muy poco. Que mejor que empezar un entrenamiento militar crossfit para relajar las tensiones y de paso perder 12kg y ponerte mas fuerte que en toda tu vida… Oye que no es por estética, pero mírate al espejo y verte genial ayuda mucho a la auto estima… Siempre y cuando no te destroces la espalda como me ha pasado a mi. Todavía sigo convaleciente.

El año se termina y con el las energías. He de reconocer que 2014 ha sido uno de mis mejores años. Tan solo me queda una espina: la hemos cagado con un trabajo a final de año. Una parte del problema parte de nosotros, otra del cliente… Me va a costar más de un disgusto y mucho dinero, pero lo que más me duele es que esto pueda afectar a mi relación personal con dicho cliente. Le considero amigo. Me dijeron que esto es un error, los clientes son clientes…pero al igual eu si no me divierto no lo hago bien, tampoco puedo evitar estrechar vínculos amistosos con mis clientes. No no es engañemos, este es un mercado puramente emocional.

Entre tanto me encuentro escribiendo en mi iPad en un hotel de Belgrado. Iva esta aquí al lado envolviendo regalos (es típico en Serbia regalarse pequeños detalles al final de año). Yo le estoy dando vueltas a demasiadas cosas en mi cabeza. Hoy creo que he pronunciado 5 palabras o menos… Entre los disgustos y los planes de futuro. Esta es mi vida. A veces necesito un poco de distancia para verlo todo en general. Quizás por eso me ha dado por escribir, para poner en orden mi cabeza.
2015 planea fuerte. Mis planes lo son… En todos los sentidos. Este año será el que definitivamente cambie mi vida personal… Y esto me hace muy feliz. Pero también será el año que más arriesgue en lo profesional. Las convenciones dicen que cuando alcanzas un momento de estabilidad, trates de prolongarlo en el tiempo. Yo no soy así, me aburre, no me estimula, creo que sencillamente me hace ir mas despacio. Se que quiero mucho, más que la mayoría. Por eso tengo que hacer lo mismo: mucho, más que la mayoría. No quiero una empresa grande, tan solo quiero la mejor. No quiero ser feliz cada día.. Tan solo quiero intentarlo y hacerlo junto a la persona que me hace sonreír en los peores momentos. Tengo todo de mi parte… Ya os contare el año que viene a ver que tal…

…sigo

 

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Escrito por @ciberfefo

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One comment

  1. “El 2015 ha estado repleto de sorpresas, de apuestas, de riesgos casi todos ellos incomprendidos, pero si de algo estoy seguro es de mi intuición para la venta y los negocios.”

    Incluso las profecías parece que te quedarán bien este año.
    Felicidades, y enhorabuena por los logros y los hallazgos.

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