Tengo que reconocer que vivo en un constante juicio.

No es un juicio de las circunstancias, estas o te llegan o las eliges, nunca eres víctima de ellas. Puede que tengas una desgracia, estas son de las que tocan. No queda otra que aceptarlas, tragar y avanzar. Si te revuelves, tan solo te queda la queja y eso te convierte en una víctima. Puede que te sucedan cosas malas. Bajo mi experiencia la gran mayoría de ellas, nos las construimos nosotros mismos al no ser capaces de hacer autocrítica y cambiar nuestras decisiones. Por lo general (insisto, bajo mi punto de vista) son las malas decisiones las que nos llevan malas circunstancias. Ante ellas, o aceptas tu error, aprendes y enmiendas o te quejas y eso te convierte en víctima.

Nunca me ha gustado el victimismo. Reconozco que me quejo y mucho. Es una manera frívola de sacar la mala leche cuando las cosas no salen como uno espera. Pero de la queja verbal a la física hay un trecho. Es exactamente la distancia entre el aprendizaje y la estupidez.

He tenido demasiadas opciones para aprender en mi vida. Esta es una manera preciosa de decir que la he cagado demasiadas veces como para saber aprovechar algunas de ellas. Por eso vivo en un constante juicio.

Cuando las circunstancias son buenas, siempre me paro. No soy de grandes fiestas. Es cuando empiezo a pensar que he hecho mal. Muchas personas que me rodean pueden pensar que es falta de empatía, cautela, frialdad o miedo. No tiene nada que ver con eso. En toda buena circunstancias siempre está la semilla de la metedura de pata. Por lo general el ser humano tiende a pensar que una meta es el objetivo, cuando no es más que una parte del camino. Nos encanta la comodidad, es por eso que cuando algo nos sale bien lo repetimos hasta la saciedad. Esa es la primera piedra de la cagada monumental. Tengo pánico a perder el norte, ese es mi problema.

Cuando las cosas van mal, el ejercicio es el mismo pero más profundo y doloroso, la realidad impera y las decisiones apremian. Ya no es cuestión de prevención, si no de solución. Un ave más un duro repaso de la realidad hace que el espejo será una piedra contra la moral.

En ambos casos ando en una especie de estado de Shock, distante, distraído, abstraído y abstracto. No estoy donde estoy. Hay quien piensa que es tristeza, cuando en realidad es una obsesión: identificar las malas decisiones. Dentro de todo este proceso, he de reconocer que encajo bien los golpes. Con un día me basta. Un día de quejas, lamentos y algún chillido en privado para soltar la furia. A la mañana siguiente, no queda otra que levantarse de la cama y ver donde meter mano al problema.

El  propio juicio es un muro contra uno mismo (NY agosto 2015)
El propio juicio es un muro contra uno mismo (NY agosto 2015)

Puede parecer algo sencillo, sin embargo este estado de perpetuo juicio, no hace más que consumir energías. Hay días que no se ni a que hora me he levantado (como hoy) otros no se cuantas horas he dormido. Sólo se que ando en un estado distante dentro de una burbuja donde tan solo escucho críticas. Entiendo que los que me rodean se preocupen, se sigan sorprendiendo y quejando. No solo son los que más me apoyan, también son los que hacen posible que haga lo que hago y mi agradecimiento a su cariño constante e incondicional no tiene palabras.

Por juzgar, juzgo hasta lo que hago, para quien lo hago y hasta cuando seguiré así. Hay días que son realmente gratificares pero que terminan en tragedia personal, ya que no creo que se repitan muchas veces. Otras donde los problemas desbordan al más experimentado y soy yo mismo el que me pongo en duda de nuevo… sin embargo he de reconocer que existe un profundo amor y placer por lo que hago. No se exactamente que es, pero me supera. Ese amor incondicional por no quedarme quieto, es precisamente lo que admiran los míos, pero lo que ellos no saben es que no es algo que yo pueda controlar, seguiría haciendo lo que hago aunque lo perdiese todo, porque para mi ya lo tengo todo.

Tengo claro a quien amo. Que amo y que quiero para los dos. Ahora tan solo me queda un poco de misericordia en mis juicios… aunque si lo pienso bien, sería el principio del fin.

…sigo

 

 

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Escrito por @ciberfefo

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